EN UN LETARGO APROBACION PROYECTO LEY DE PARTIDOS
Por Yobany De León
En el Congreso Nacional cursa un proyecto de Ley de Agrupaciones y Partidos Políticos, el cual había sido supuestamente consensuado en el año 1999, por dirigentes políticos y miembros de instituciones de la sociedad civil en el marco de la Comisión Presidencial para Reforma del Estado (COPRE), transformada luego en el Consejo Nacional de Reforma del Estado (CONARE), mediante el decreto 27-01 del año 2001, con nuevas atribuciones, de ser promulgada esta ley, los partidos políticos entrarán en una nueva etapa, donde los dirigentes, miembros y militantes tendrán que someterse a un riguroso sistema que no permitirá el clientelismo y las imposiciones en las candidaturas Municipales, Congresuales y las propias presidenciales.
La pieza que está en discusión o estudio en una comisión bicameral, tiene a cargo esa importante iniciativa que contribuirá al mejoramiento del sistema de partidos políticos de la República Dominicana. La propuesta de Ley es positiva, necesaria y contribuye al fortalecimiento de los mismos.
Este proyecto de ley contempla entre otras cosas que los partidos mayoritarios se reserven al menos el 15% de las candidaturas para las alianzas con otras organizaciones, con esto se busca evitar el transfuguismo de los miembros y dirigentes políticos, estableciendo límite a las campañas proselitistas, fiscalizando los recursos que reciben los partidos con sus candidatos.
En caso de no sufrir modificaciones esta pieza establecerá en su artículo 80 “que perderían la personería jurídica los partidos o agrupaciones políticas que no retengan por lo menos uno de los requisitos en ese acápite, entre los que figuran el no haber obtenido representación congresual o municipal en las últimas elecciones congresuales y municipales”. Podrían también perder esa calidad aquellos que no alcancen por lo menos un 2% de los votos emitidos en las ultimas elecciones presidenciales, congresuales y municipales.
Es digna de valoración la referida normativa, pues dotará al país de un marco jurídico que romperá con el monopolio y forma de acceder a las candidaturas hasta ahora en manos exclusivas de los partidos políticos, el control y erradicación como ya hemos dicho del clientelismo y las reservas de las candidaturas en manos de la cúpula de los partidos.
Según la preponderancia de esta nueva norma, ayudaría a evitar las tantas impugnaciones que se originan a lo interno de los partidos, cuando se realizan las primarias y luego son excluidos los ganadores, para darle paso a los acuerdos de aposento y a las alianzas, desconociendo el triunfo de los dirigentes, que en ocasiones se ven obligados a irse a otra organización política por sus exclusiones. Esta evitara los sobornos y dadivas para obtener votos.
Con esta nueva disposición legal, “Se prohíbe todo género de abuso y beneficio de los recursos del estado, del gobierno central o de las instituciones descentralizadas incluyendo los ayuntamientos, prohibiendo las inauguraciones de obras en los seis meses anteriores a las elecciones”.
Otros planteamientos fundamentales que tendrá: reafirmará la cuota legal del 33% de las candidaturas para las mujeres, la dirección de los partidos deberán renovarse a mas tardar cada 4 años, prohibirá despojar a un ganador de candidatura en las primarias y condenará la imposición de cuotas a empleados públicos y privados, entre otras.
Las necesidades de los partidos políticos en los sistemas democráticos son innegables, pues mediante la referida ley se garantizará la participación de sus miembros, el pluralismo, el ejercicio de elegir y ser elegido internamente de forma democrática.
Esta pieza legislativa no tendrá su aprobación sino existen las voluntades políticas necesarias de los principales partidos políticos, pues las causas por la que se haya dilatado 11 años, por el lapso de tiempo que ha permanecido en el congreso nos mueve a pensar que no está en el ánimo de los congresistas su debida aprobación y que sectores políticos mal intencionado han presentados obstáculos para mantenerlo en el letargo ese proyecto de Ley.
Aunque no sabemos con exactitud cuáles son los puntos controvertidos que impiden su aprobación, quizás debemos copiar de Perú que ha logrado un progreso significativo hacia el restablecimiento de la credibilidad de sus instituciones políticas tras el colapso en el 2000 de la presidencia de Fujimori, quienes crearon una comisión y la aprobación por el congreso Peruano en el 2003, de la legislación para la reforma de los partidos políticos, comenzando con los 12 principales partidos peruano que se unieron en grupo de trabajo para desarrollar una agenda común de reformas y llegar a un proyecto de ley que mas tarde fue aprobada por consenso sin dificultades.