La exhermana Pombo confesó que estuvo al borde de la muerte
Johanna Villafañe habló de su lucha contra la bulimia y la anorexia
Crédito foto: Revista Paparazzi/Tomado de Teleshow.infobae.com
Johanna Villafañe se hizo conocida por ser una de las hermanas Pombo. Sin embargo, en pleno auge de la dupla, se animó a revelar que no la une ningún lazo sanguíneo a Pamela y, de a poco, comenzó a hacer su carrera sola en los medios. Pero además se ocupó de buscar nuevas actividades.
Teñida de morocha y a punto de abrir un centro de estética en el barrio de Palermo, Johanna Villafañe habló con la revista Paparazzi sobre sus problemas de alimentación que la llevaron a estar muy mal de salud.
“Estuve al límite de la muerte por anorexia. Me castigaba todo el tiempo. Arranqué entrando a la adolescencia queriendo gustarles a los demás y sufriendo las exigencias de la sociedad. Los hombres siempre buscan a la mujer perfecta, más si estás adentro del mundo del espectáculo”.
“En ese momento, yo ya trabajaba como modelo. Mi mamá era la única que estaba al tanto, me ayudó en el tratamiento, pero después empecé con la bulimia. A escondidas me provocaba los vómitos y los atracones. Era un vicio. Lo quería dejar, pero a la vez me aferraba. Todo me daba miedo, creía que nadie me iba a ayudar, seguía y seguía…”, relató Johanna, quien destacó que estuvo internada por este tema: “En dos meses perdí mucho peso por la anorexia. Estuve internada hasta que recuperé los kilos”.
“Es totalmente horrible, sentía que me estaba matando. No me gustaba, me dañaba todo el tiempo me tiraba abajo, era insegura. Por suerte, desperté a tiempo. Creo que aprendí a reírme. Ahora me miro al espejo y me gusto, me acepto y me quiero como soy. Como saludable, entre y me cuido. Di vuelta la página y soy una mina nueva”, afirmó.
Por otro lado, la modelo también contó que Matías Alé quiso conquistarla hace pocos días, a pesar de estar en pareja con Floppy Tesouro: “Coincidimos en un viaje a un evento y cuando llegué al hotel tenía la puerta abierta de su habitación, que estaba al lado de la mía, esperándome. Entré despacio a la mía para que no se diera cuenta, y estuvo cuarenta minutos tocándome la puerta para que le abriera. ¡Pobre Floppy! Matías no respeta ni siquiera a la belleza de novia que tiene al lado. Hasta hace diez días me mandó mensajitos por celu, pero no le di bola”.